Cerveza belga, ¡patrimonio de la humanidad! - Portada

Cerveza belga: ¡patrimonio de la humanidad!

En Mondoré siempre hemos reivindicado la cerveza belga. Primero y más tangible, por su gran equilibrio en aroma y sabor. Segundo, porque tienen tanta calidad que es prácticamente imposible beber una mala. Y tercero, porque tiene alrededor una tradición y un valor cultural incalculables. ¿Y sabéis qué? Que la UNESCO piensa como nosotros. ¡Te lo explicamos en este post!

Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

 
Este 1 de diciembre de 2016, la UNESCO ha inscrito la cerveza belga en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. ¿Esto qué quiere decir? Que no se está premiando a una bebida o a una marca, sino todo lo que representa la cerveza en Bélgica. Se inscribe la “tradición cultural cervecera” del país, por eso se le considera patrimonio inmaterial.

¿Cuáles son los motivos de este enorme reconocimiento? Uno de los fundamentales y más destacados por la UNESCO es que la cerveza es un elemento cohesionador de las distintas comunidades belgas. Con esto se refiere tanto a los distintos territorios, cada uno con variedades regionales propias, como a grupos sociales, por ejemplo los monjes trapenses. En una sociedad como la belga, que a veces se nos presenta como fracturada, la elaboración de cerveza sirve de unión.

Cerveza belga, ¡patrimonio de la humanidad! - Brindis con La Chouffe

También se destaca con esta inscripción el papel social. Por ejemplo, las asociaciones de cerveceros de Bélgica promueven el consumo responsable, con distintas actividades y talleres a lo largo del país. Los monjes trapenses, por su parte, donan los beneficios derivados de la cerveza a asociaciones caritativas. Además, en los últimos años, todos ellos están buscando que la producción cada vez sea más sostenible, reduciendo el consumo de agua durante la elaboración y buscando embalajes reciclables al embotellar y empaquetar, entre otras iniciativas.

A nivel gastronómico y lúdico, la cerveza belga también tiene más recorrido que el propio consumo de la bebida. Se utiliza para el lavado y elaboración de quesos, se utiliza como ingrediente en cocina y se profundiza en el maridaje entre cerveza y alimentos. Como ya sabes, ¡esto en Mondoré nos encanta y es uno de nuestros objetivos como cervecería gastronómica!

¡Ven a Mondoré a celebrarlo!

 
Si quieres celebrar este patrimonio de la humanidad o, simplemente, tomar una buena cerveza belga en Barcelona, ¡ya sabes! En Mondoré siempre tenemos en carta porque nos encantan. Actualmente, son dos nuestras referencias en belgas: una de las más populares y premiadas y otra apta para celíacos. ¿Adivinas cuáles son?

La primera es La Chouffe, el mejor ejemplo de lo que significa cerveza en Bélgica. Es una pale ale, de alta fermentación, con una segunda en botella. Tiene un color dorado con textura turbia ya que no lleva proceso de filtrado ni pasteurización. Esto, junto a sus 8º de alcohol, hace que en boca tenga una presencia marcada, pero siempre agradable y equilibrada.

Cerveza belga, ¡patrimonio de la humanidad! - Bar La Chouffe

Sus aromas y sabores se muestran afrutados, con toques picantes debido al cilantro y lúpulo final. Es una cerveza compleja, pero disfrutable para cualquier paladar, aunque no seas experto cervecero. ¡Es que es demasiado buena! Si quieres saber más sobre La Chouffe, recupera el post que le dedicamos en su día o pregúntanos :)

Nuestra otra cerveza belga actualmente en carta es la Brunehaut, a la que también dedicamos un post cuando la incluimos en Mondoré. Como decíamos antes, tiene una característica que la hace casi única: no contiene gluten, lo que la convierte en apta para celíacos e intolerantes a esta proteína. Sin embargo, no pierde un ápice de sabor y es una perfecta cerveza belga.

Cerveza belga, ¡patrimonio de la humanidad! - Brunehaut

A modo de resumen, la Brunehaut es una cerveza elaborada con productos con sello bio. Es de color amarillo pajizo, bastante turbio, y al servirla forma una buena espuma que desprende aromas a malta y levadura. La malta se mantiene en boca al dar los primeros sorbos, pero pronto deja paso a toques cítricos y especiados. Tiene un buen equilibrio entre amargor y dulzor que la hacen muy apetecible seas o no celíaco. ¡Te animamos a probarla!

Después de este post, nos resistimos a creer que no te hayan entrado ganas de tomar una cerveza belga. Además, ¡este fin de semana tienes excusa! La cultura y tradición cervecera de Bélgica es un patrimonio a conservar. Lo dice la UNESCO ;)

*Las imágenes pertenecen a las distintas marcas de cerveza presentes en el post, La Chouffe y Brunehaut. Puedes ver su localización original en la web de Achouffe, su página de Facebook y la página de Brunehaut.

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